lunes, 21 de febrero de 2011

El peso: ¿Asunto de ética o estética?



Hace un rato fui a atender la pastelería de mi mamá. Parecía un mundo onírico rodeado de pasteles, donuts , berlines, y ese olor a algodón de dulce que implícitamente se encuentra a diario inundando el ambiente...o peor (o mejor, como sea el caso) el aroma a pan recién horneado, que de sobra está decir las sensaciones que genera.

Me encontraba inmersa en estas cavilaciones culinarias, y en un comentario que mi mamá diplomáticamente lanzó al aire tras verme sacar un segundo pastel de la vitrina: "Si esta niñita viviera un semestre acá, saldría rodando."
En realidad lo que más me perturbó del comentario fue percatarme de que, a pesar que soy flaca, mi mamá da por hecho que a mis 26 años ya no voy a quemar las calorías como antes...pero eso es harina de otro costal.

Por otro lado, ayer me enteré de una vecina treintona que está internada por anorexia, pesando 28 kilos (lo cual me dejó perpleja); mientras que en los programas de farándula nacional veía como destrozaban a las chilenas que osaron usar el color nude en sus vestidos porque se veían gordas. Explicaban los entendidos, que nuestros cuerpos indo-latinos no eran dignos de lucir un Valentino, o un Vera Wang, o peor, un Jean Paul gaultier (aclaro a mis lectores masculinos dos puntos: el color nude corresponde a un tono similar al de la piel, y los personajes nombrados recién, son famosos/as diseñadores/as de vestuario).
De lo anterior fue inevitable que se generara angustia en mi, a veces, perturbada cabecita.

La batalla de los kilos en la mujer,y últimamente extendido también al género masculino, es un tema que más allá de lo estético, se relaciona con los parámetros éticos que impone una sociedad gobernada por valores exitistas, sexistas, clasistas, y un sinfín de calificativos terminados en istas. Un sistema en el que las apariencias aspiran a un ideal que represente el valor de cada uno, monetariamente hablando.

Pasamos así a constituir parte de esa misteriosa mano invisible a través de nuestra imagen. El des-adaptado básicamente no tiene oportunidades, muy a pesar de los discursos cargados de moral que cada uno de nosotros a dado alguna vez como: es gordita, pero muy buena persona.

Los medios de comunicación han generado una psicosis con respecto a la apariencia, como un asunto transable en el mercado que nos genera un valor agregado. Los paradigmas de las relaciones humanas se han visto profundamente alterados desde un sistema en el que lo único que NO importa son esas mismas relaciones, y donde prima la relación del hombre con su capital estimado.

Así como la anorexia, el tema de la obesidad también recae en un asunto mediado por la angustia que nos genera nuestra actual economía: Alimentos que se venden no para vivir bien, sino que para superar la angustia que nos provocan las presiones diarias; comer en exceso también se convierte en un canalizador del estrés de las sociedades modernas, en una terapia.

El asunto del peso y las apariencias se convierte entonces en un tema dominado por las variables a las que nos sometemos a diarios, dejando de ser una dimensión personal y humana, tornándose en un medio y no es un fin para UNO mismo.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

NOTABLE... NOS LEEMOS

La Marge dijo...

saludos, nos leemos

Gabriel dijo...

Es contradictorio que, por un lado, los mismos medios de comunicación te pida que cuides de tu salud, pero luego de la pausa comercial se fijen en nimiedades como el brazo flácido de Juanita Pérez en la discoteque "Wachimingo" o el notorio sobrepeso de la ex conejita Play Boy Zulma Cabrera, etc. También si vamos más allá, hay un tema de contenidos de los propios medios de comunicación y publicitarios en donde te instan a creer que la imagen de un cartel de edificio en venta en verde, con una pareja de rubios y exitosos con sus hijos; todos bien flacos (x ej.)

Hay muchos puntos, pero bueno este mensaje lo dejo aquí.

Saludos,

Alboadicto dijo...

Excelente artículo.
El tema está muy bien analizado, además que lo haces muy entretenido.

Sin embargo, creo que entre la estética y la ética. Entre la presión de algunos por vernos bien y la necesidad de hacer lo que se nos plazca, hay un tema aun más importante y que en Chile recién se asoma: el de la salud.

Tanto el obeso como el anoréxico está enfermo y no tan solo en lo que respecta a la alimentación, sino que también en su cabeza.

Buen tema, da para muuuucho!
me gustó y sería genial seguir leyendo.