
Crecí pensando convertirme en una erudita de algo. Tomé clases de piano desde los 9 años, en el colegio jamás bajé mi promedio de 6,8, gané concursos de cuentos, poesía, declamación; fui una de las sopranos solistas del coro, y cuando me di cuenta que no era tan brillante, empecé a participar activamente en la dirección de la pastoral del colegio.
Después vino la universidad, y en las aulas de la casa de bello me di cuenta de que tenía compañeros mucho más brillantes que yo, más rápidos, más agudos...más inteligentes. Entonces empecé a ver la vida de un modo diferente. La política se convirtió en un referente importante, me di cuenta de lo absurdo de mi religión, y en lo académico, asumí el papel de relajo en su máxima expresión, tiré por la borda todas mis expectativas y me dejé llevar por la mediocridad, a la cual nunca he satanizado. Luego me cambié de carrera, porque me dió miedo seguir enfrentándome a materias que poco y nada me interesaban; a una carrera que poco y nada me interesa ejercer.
De pronto me doy cuenta de que pasados los 25 años, aún no tengo una carrera terminada, ni genero ingresos propios; y que para coronar este panorama dantesco, tengo deudas...deudas con el estado, con casas comerciales y con el banco.
Y sí, siento que fracasé.
Pero como consuelo veo, y creo, que no soy la única. Pertenezco a una generación sobre-expuesta a la promesa del éxito, fruto de la economía de libre mercado impuesta durante la dictadura militar. Recibimos influencias gringas de la satisfacción a través del logro del sueño americano, de la competencia vista como un valor en la vida, y de que solo los que triunfan en un área son los que valen; que los que siguen el curso de una vida tranquila simplemente no se han cuestionado más allá de sus propias expectativas.. y puede que sea así, lo que no significa que sea tan malo.
Por otro lado, los que provenimos de la emergente y abnegada clase media, nos criamos con el paradigma de que la educación se constituye como un medio para superarnos socialmente, para "ser más que nuestros padres", agregando una presión importante en la manera en que abordemos la instancia educativa.
Es probable que por mi forma de ser, siempre me ha gustado saber de todo un poco, investigar de lo humano, lo divino y los subterfugios de lo paranormal. De culturas, de misterios...Siempre me ha gustado leer, estudiar, pero sin presiones, aprender para aprehender, sentir que me educo como un fin en sí mismo.
Quizás pertenezco a esas personas que se malean en la educación formal, la cual sinceramente, me desmotiva y pierdo el rumbo al pensarlo; me desmotiva, y caigo en una barbarie depresiva en la que ni siquiera el protagonista es la desolación, sino que el aburrimiento y el sinsentido.
Porque no hay un espacio para mí en estos momentos, ni el apoyo de muchas personas, obligatoriamente tengo que tener un cartón.
Quizás soy un mal producto de la forma en que las influencias sociales nos formaron, queriendo hacerlo todo sin sacrificar nada a cambio...pero es que no entiendo para que él sacrificio si, sinceramente, no me quiero dedicar a lo que estoy estudiando.
Me siento en una jaula de la cual no sé como escapar.
3 comentarios:
al leer tu ultima actualizacion, no te imaginas como te entiendo, es mas, suscribo a muchas de tus palabras, en una economia de mercado como esta, que te imponen el exito, sin ver la consecuencias que ello implica muchas veces, las destruccionde del crecimiento personal, de los ideales, de los sueños....
Claro, porque uno no es rentable para el sistema si haces lo que realmente te gusta, ahora bien puedes tener la suerte de que lo que te guste sea rentable, pero no el caso de nosotros al parecer
Mmmm tienes razon, pero querida, como sociedad estamos dispuestos a valorar ese crecimiento personal y el cumplimiento de sueño ante la competitividad, el poder y la avaricia?...
Saludos!
Publicar un comentario