domingo, 6 de febrero de 2011

El libro que no empieza


...Desde niño imagine que la vida era difícil, pero también imaginé que podía cambiarla en algo. No creo que el razonar o el vivir simplemente sean útiles si no se razona y se vive al mismo tiempo. Una vez caminando por alguna calle transitada de Santiago, le pregunté a mi mamá si era justa esa vida, si era justo correr para vivir. Ella simplemente me miró con un dejo de conformismo perceptible para mi edad y me dijo: “la vida no es fácil.”
Creo que no me convenció. ....

1 comentario:

Eduardo Cuesta dijo...

La mayoría de las personas viven el día a día conformándose y entregándose a la inercia de la desdicha y las dificultades de la vida, esa actitud no hace otra cosa que perpetuar esa realidad en sus vidas. Hay que atreverse a cambiar, hay que tener el coraje de abordar la inercia y provocar una mutación de la realidad acorde a lo que uno desea que ocurra... saludos!