viernes, 8 de octubre de 2010

y ahora, quien podrá defenderme?

Inevitablemente, necesito escribir. Nunca había entendido, o por lo menos creído, el asunto de que las edades generan inexorables crisis personales...nunca hasta estas últimas semanas en las que me encuentro arañando el paso siniestro hacia los 26 años.
Más que la edad, asumo que cuando se habla de crisis, es cuando nos damos cuenta de que pasa el tiempo y de cierto modo nada cambia, para mejor, evidentemente.
Y claro, uno se percata de que hay gente a la que le ha ido bien en general, ha triunfado en esa vida perfecta que detalla un verdadero sueño americano, y no hablo de brillar o resaltar, conozco a unos tantos que por eso mismo se sienten agobiados; hablo de la más pura mediocridad de seguir los ritmos que cuando más jovenes juramos de pie que nos nos atacaran.
Probablemente una parte de mi inconsciente se quedó en esa era, la otra parte sin embargo , creció, y esa dicotomía entre el ser y el querer me está ahogando.

2 comentarios:

Gustavo dijo...

Y si. Cuanto mas uno va escalando la montaña es como que se va cansando y se le hace mas dificil subir. La mente empieza a extrañar momentos de cuando estaba mas abajo, el paso cuesta, las piernas pesan, cada vez el camino se vuelve mas solitario y desertico, etc. El problema es que uno ya no puede volver a bajar. La unica forma es ir a un precipicio y arrojarse al vacio jaja.
un abrazo

Daniel Rioseco dijo...

Hola, en realidad, encuentro razón en lo que escribes (hace tiempo no lo hacías por este medio al parecer); yo no he vivido una gran crisis, pero si pequeñas crisis, los días previos a mi cumple, en fin... Saludos